Esta vista no existe en un equipo real — es la ayuda didáctica que muestra por dónde viaja el haz (su cono) y dónde está el reflector, para conectar lo que ves en la pantalla con lo que pasa dentro de la pieza.
La zapata refracta el pulso como onda transversal (~3 240 m/s en acero) al ángulo elegido. El haz baja en pierna 1, rebota en la pared posterior (skip) y sube en pierna 2 — no hay eco de fondo: en superficie lisa el haz rebota de lado y nunca regresa solo. Solo regresa cuando golpea un reflector. Las fórmulas que el equipo usa por ti: profundidad = S·cos β en pierna 1 (o 2T − S·cos β en pierna 2) y distancia superficial = S·sin β. Cada ángulo tiene su oficio: el 45° llega a la raíz con la zapata cerca (ideal en placa gruesa), el 60° es el todoterreno, y el 70° recorre mucha superficie por poca profundidad — el indicado para placa delgada y defectos cerca de la superficie, pero su pierna es larguísima. El defecto de raíz se caza en pierna 1; el de bisel (cara superior) suele necesitar la pierna 2: el haz rebota en el fondo y lo ataca desde abajo — por eso el skip existe. Y la lección de oro: hasta la soldadura sana devuelve ecos — la raíz y la corona del cordón reflejan por pura geometría (en gris en la pantalla), y siempre hay un piso de ruido de zapata y algo de pasto. Un eco no siempre es un defecto: discriminarlos por posición, pierna y comportamiento es la mitad del oficio del inspector.